El momento más emocionante (conocerte a ti)

8 Abr

Envejecer hace la vida más inmediata. Todo lo enfocamos en el futuro. Las pequeñas cosas cotidianas son las que nos hacen vivir el momento. Cuando termina un deseo, siempre desemboca otro. Llevamos la pasión a la práctica. Somos la suma de nuestros momentos.

Han pasado casi diez meses desde que la conocí. Poder plasmar lo que se siente conocer a alguien especial, es una de las cosas mas emocionantes que me ha ocurrido. El poder conocerla con profundidad y ella conocerme a mí y poder darle el justo valor. Soy consciente de quien soy, de mi futuro inmediato. Pase lo que pase gracias, por ser única, por hacerme escribir los mejores escritos que son tuyos, por tus palabras, por acertar cada vocal en mis decisiones “gracias de corazón”
Te quiero. La frase “te echo de menos” será la única que no pasara difusa en mi cerebro.

Terremoto en mis ojos.

8 Abr

Los instantes son inmensos. Diminuto el tiempo. Los segundos no son medidos. Los suspiros son gritos. Hoy tienen reglas nuevas. Después del crujir de las puertas, de los pasos en el silencioso pasillo, el secreto sigiloso y la incomodidad de mi presencia, la verdad sale a la luz. Ya no existe la mentira. Hundido. Puedo ver el terremoto en tus ojos y tú lo escondes. Demasiada amabilidad y gotas de culpabilidad. Otros. Nuestros ojos lloran por la metralla reciente. Ya todo es distinto.

La telaraña de los días

7 Abr

¿Destino? El origen de unas viejas fotografías. Sin el equilibrio del dinero, con el trabajo diario obligado y la vocación como cima inalcanzable; solo el futuro y el tiempo deciden. Atrapados, descubrimos al estrés enfermándonos; piel rota por los años. La fría rutina. El calor solo se enciendo por minutos. Y en la desnudez de aquella habitación, el impulso de siempre tocarnos. La telaraña de los días, débil y aterradora. Balanceo, pero no caigo, sigo suspendido.

Despegar

7 Abr

Pienso robarte los pies. Los necesito para la velocidad; para creer que puedo volar. Pienso robarte la capa y el cinturón que nunca supiste ajustar. Pediré un antifaz como el tuyo y estaré listo para despegar. Un paso grande, dos y tres, extiendo mis brazos, saltar alto y soñar…

Me recuerdo, te, os, nos recordamos.

27 Mar

No solo intento escribir con los dedos también lo hago con el cuerpo. Cada palabra esta a una temperatura estilística. Cuando corro, camino, beso, observo, cuando estoy desnudo. Escribo.
Soy de esas personas con más estructura física que inteligente. Escribir mi primera novela me exigió mucha fuerza física y mental. Lo que esta escrito, lo he ido aprendiendo de todos vosotros, de cada experiencia y así sucesivamente. A veces insisto en lo anterior una y otra vez. Escribir el primer libro es entrenar los ojos y la muñeca. Soy capaz de someter al cuerpo a cargas reales de sentimientos. Nuestro cuerpo al igual que la conciencia, son un laberinto.

Me concentro para que no se escape ningún sonido, ninguna escena, no me gusta perder el rumbo “a veces lo hago” Escribir en el blog y en el libro es enfrentarme a mi cada día “escalar montañas es mi naturaleza” inevitable sonreír”. Ir consumiéndose a uno mismo con cierta eficiencia y dentro de nuestras limitaciones, impuestas por cada uno de nosotros y al mismo tiempo una metáfora para vivir y a mi para escribir.

Dos en uno

25 Mar

Cada cicatriz que llevo alguien las canta en alguna canción. Yo las intento escribir a donde voy. Somos blanco y negro; definiciones de mil tonos grises. Ahorras las horas del día a día. Tú eres mi mejor mitad y a pesar de eso solo tengo una fotografía.
Mi vida puede ir muy lejos. Mis manos ya no tiemblan. Es un dos en uno que al final no son ninguno. Si es un error ¿Por qué no encuentro tus defectos? El amor es la belleza que firmamos cuando somos el autor. De la tierra traduzco la novela. Soy el kamikaze con seguridad.

La excusa perfecta y la rana del vecino.

22 Mar

– ¿Qué?
– ¿Cuándo, cuándo?
– El 22 de Marzo
– ¿Es?
– Jueves
– Uff!! Lo tengo difícil, la rana del vecino me ha invitado justo ese mismo día a comer unos tallarines maravillosos al lado de mi casa. Además el cenicero rebosa de colillas y ya es hora de limpiarlo y he comprado gominolas.
– A mi me encantaría verte. ¿vendrás?
– Si… tranquilo, que yo te aviso.
– Tranquila que yo te espero
– ¿seguimos con los rollitos?
– Si, por favor.